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Dos metáforas para emprender

May 03, 2016 Óscar Soria González

Estrenamos nuestra sección La Aventura de Emprender compartiendo dos metáforas que nos han llegado de un modo u otro, y que hemos tenido siempre muy presentes cuando las hemos necesitado.  Para no alargarlo, no compararemos directamente la metáfora con los momentos en que nosotros las hemos tenido que aplicar, y dejaremos que sea cada uno quien le saque el jugo.

 

LOS COHETES

Dos cohetes se preparan para iniciar una carrera hacia la luna. El Cohete A y el Cohete B. El capitán del cohete A está ansioso por despegar para tomar ventaja y llegar cuanto antes, de modo que no pierde tiempo innecesario en asegurarse de que todos los tornillos estén bien apretados, en calibrar los ordenadores, revisar las provisiones del almacén o que esté todo su equipo motivado.

De modo que, cuando el Cohete A despega, el capitán del Cohete B todavía está en tierra, asegurándose tranquilamente e que todo está en orden, los tornillos apretados, almacén lleno, ordenadores a punto y tripulación activa.

El Cohete A va ya a mitad de camino cuando el Cohete B despega.  Sin embargo,  justo antes de llegar, el Cohete A  se queda sin alimento, por lo que el hambre hace que una tripulación poco unida empiece a pelearse. En una de las peleas chocan contra un panel y hacen que salten varias tuercas, eso hace que aumente la presión, y los ordenadores pierdan el norte.

Finalmente, el Cohete A se ve obligado a abortar la misión,  mientras que el Cohete B logra llegar perfectamente a la Luna. 

 

 

EL ESQUIADOR

 

Esta viene a ser ligeramente contradictoria respecto a la anterior.  Evidentemente, lo primero que necesitas si quieres esquiar bien, es un buen equipo y preparación.

Luego, puedes querer ser más o menos arriesgado lanzándote por cuestas más o menos pronunciadas. Pero hay ocasiones en las que, sin darse cuenta, el esquiador se ve de pronto cayendo por una cuesta tan inclinada que, a pesar de su preparación, siente vértigo y un miedo espantoso a caerse si coge demasiada velocidad.

En ese momento existen dos opciones principales. Si el esquiador se asusta e intenta echarse hacia atrás, precisamente eso le hará caerse. Mientras que, si se echa hacia delante, mantendrá el equilibrio. (Si tienes miedo a caer, caerás porque tienes miedo).

 

Esperamos que os hayan gustado y, del mismo modo que a nosotros nos llegaron y nos sirvieron, os sirvan a vosotros.

¿Conocíais las metáforas? ¿Os sabéis alguna otra similar que queráis compartir? ¿Habéis esquiado alguna vez?

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