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Tercer sueño- La Ramita Ramistad

June 20, 2016 Óscar Soria González

El tercer sueño de Valoria trata sobre otro de los valores básicos y esenciales de la naturaleza humana. Tan básico que en ocasiones lo sentimos antes incluso que el Amor o la Esperanza. La amistad.

 

Introducción común de los 6 Sueños de Valoria:

 

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Valoria tiene una hermanamiga que se llama Lita, y es muy especial para ella. Se conocen desde hace mucho tiempo, y son tantas las aventuras que han vivido juntas que Valoria quería tener algo que las mantuviera unidas incluso si alguna vez tenían que distanciarse. Sobre esto pensaba  Valoria, la noche en la que soñó con la ramita Ramistad.  

En el Bosque de la Amistad crecían cientos de árboles, cada uno muy diferente del otro y especial para cada vínculo de amistad. Después de un rato paseando, Valoria y Lita encontraron su árbol, que reconocieron por las flores doradas que flotaban alrededor.  Su árbol de la amistad era tan grande que se ocultaba entre las nubes, pero aún estaba creciendo. Sus raíces estaban bien agarradas a la tierra, tenía el tronco grueso y las ramas, de todos los tamaños, terminaban e hojas de color verde y amarillo, como si fuesen sus recuerdos.

  Arriba del todo, en la copa, se encontraba la ramita Ramistad, y si lograban conseguirla probarían que su amistad era irrompible.

   La primera rama estaba demasiado alta, de modo que Valoria impulsó a Lita, y luego ésta le tendió una mano para subir.  La primera parte escalando fue fácil, y hasta divertida. Luego el árbol se hizo más frondoso y varias veces se hicieron magulladuras con la corteza. Como no tenían prisa por llegar a la cima, en ese momento se paraban en alguna rama gruesa a descansar y disfrutar el paisaje.  Cuando subieron un poco más, a Lita le entró mucho miedo de estar tan alto y se quedó aferrada al tronco. Valoria intentó animarla, pero al ver que no podía se sentó a su lado, vigilando que no perdiera el equilibrio, hasta que ella misma se recuperó.   Algo más arriba, las ramas se hicieron tan finas que no soportaban el peso de las dos a la vez. Se dieron un abrazo y se separaron para seguir avanzando a solas. Lo cual requería una gran conexión entre las dos para poder comunicarse solo con una mirada, y así advertirse si veían una araña acercándose.

   Cuando volvieron a juntarse, ya estaban casi en la copa del árbol y podían ver, entre las hojas, la ramita Ramistad. Llena de emoción Valoria dio un salto para cogerlo. Pero su apoyó se partió ante su peso y comenzó a caer con un grito.

   De pronto la caída cesó. Al abrir los ojos, Valoria vio a su amiga sonriéndole, colgada por las rodillas de una fina rama mientras la sujetaba con fuerza de la mano. Apoyándose mutuamente consiguieron volver a un lugar estable. Y esta vez, ayudándose mutuamente, llegaron hasta la copa y vieron que la Ramistad era una ramita plateada con dos hojas que salía hacia arriba. Con una mirada cómplice, la cogieron y empezaron a reírse. Estaban cansadas, con la ropa estropeada y llenas de arañazos. Pero más felices que nunca de tenerse siempre cerca.

 

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Foto de Chabela sobre la Ramita Ramistad:



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