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Segundo sueño de Valoria- La Brújula IPHI /ifi/

June 13, 2016 Óscar Soria González

Tras el Primer sueño de Valoria, el de "El amor se puede tocar", os dejamos el siguiente: este es el sueño para los aventureros, emprendedores, luchadores y exploradores. Un sueño del que Valoria extrae un objeto, que seguramente todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos deseado tener.

Introducción (si ya la leíste en el otro post de Valoria, puedes saltártela).

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En uno de sus sueños, Valoria vio que tenía una brújula en el ombligo, cuyos puntos cardinales eran Impulso, Pasión, Humor e Intuición. Y sus agujas eran como una ola de mar que, al moverse, le hacía cosquillas en el estómago.       

   Valoria siempre ha deseado convertirse en una gran violinista, pero se sentía demasiado cómoda donde estaba y el camino se veía muy largo; solo de mirarlo hacía que le temblaran las rodillas. Pero entonces la brújula señaló hacia Impulso, y antes de darse cuenta ya había dado el primer paso hacia su sueño.      

   Poco después un árbol gigantesco se cayó cruzándose en su camino. Valoria se detuvo en seco «No puedo seguir, ¿qué hago?». Pero en ese momento la brújula señaló hacia Pasión y lo escaló con energía hasta el otro lado. Más tarde llegó una terrible tormenta con truenos que gritaban «¡Es imposible!». La brújula apuntó hacia el Humor y Valoria desenvainó una sonrisa, agradeciéndole a la lluvia que le refrescara tanto los pies.

  Cuando salió el sol, Valoria se emocionó tanto al ver el camino tan despejado que extendió los brazos y echó a correr. Pero tropezó con algo, y al caer, la brújula se le rompió. De pronto se sintió perdida y sin confianza. Cuando intentó andar de nuevo volvió a tropezar con dudas cada vez más grandes, hasta que le dio tanto miedo seguir andando, se sentía tan derrotada, que decidió apartarse del camino y regresar a la comodidad de su casa.    

  Pero entonces, algo pasó. Mientras daba la espalda a su sueño, Valoria sintió un cosquilleo, y cuando se miró el ombligo comprobó algo maravilloso: la brújula no estaba rota, sino que sus agujas se habían quedado atascadas por una pequeña duda, y aún así, estas se habían movido hacia la Intuición. Y la Intuición la animaba a seguir.

   Valoria se dio unos golpecitos en el ombligo y la duda se cayó. El hormigueo de las agujas volvió a cosquillearle en el estómago. Se puso en pie, apartó la duda de una patada y, con una renovada confianza en ella misma, retomó el camino hacia delante.

 

 

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Foto de Chabela:



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